La Mortalidad Materna: un femicidio donde el victimario es el Estado (Entrevista a la Dra. Nancy Bello)

Nov 10, 2018 | Entrevistas | 0 Comentarios

Bárbara Tineo Toro

El reconocimiento de los derechos sexuales y los derechos reproductivos en Latinoamérica no ha seguido el ritmo de inclusión de otros derechos como los políticos, a una vida libre de violencia, la no discriminación en espacios laborales, etc.

En nuestro país, en pleno período constituyente las organizaciones feministas están poniendo el tema sobre la mesa. La discusión sobre la despenalización y legalización del aborto, el acceso gratuito a métodos anticonceptivos, la protección del embarazo y un largo etcétera, copa la agenda de las mujeres y, algunos días, de los medios y redes sociales.

En ese vasto universo de temas, aparece lo que hasta hoy es una mancha para el Estado venezolano: la mortalidad materna y sus altos índices en el país. El único de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que no pudimos alcanzar.

Para conocer qué hay detrás de este fenómeno, le pedimos a Nancy Bello que nos hablara sobre el tema. Nancy, se define como una militante y activista feminista que viene del mundo de la medicina. Médica, psiquiatra, psicoterapeuta y psicoanalista lacaniana se desempeñó en el Sistema Púbico de Salud como Coordinadora de Proyectos de Salud Sexual y Reproductiva de la Alcaldía

Metropolitana de Caracas entre 2006 y 2008; y como Directora Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio del Poder Popular para la Salud en el año 2010. Hoy, es vocera del Movimiento Mujeres por los Derechos (MUDERES) una organización feminista que trabaja en la exigibilidad de los derechos de las mujeres desde una visión antipatriarcal y decolonial.

“Desde el año 2016, el Ministerio del Poder Popular para la Salud no publica ningún tipo de información oficial sobre la cantidad de muertes maternas que ocurren en el país”

¿Qué pasó en Venezuela con el dato estadístico?

Para comenzar, Nancy reconoce el avance que en materia normativa sobre derechos reproductivos y derechos sexuales ha tenido el país: La Ley Orgánica por el Derecho a una Vida Libre de Violencia, la Ley de Lactancia Materna, La reforma de la Ley Orgánica y por supuesto la misma Norma –Oficial para la Atención Integral en Salud Sexual y Reproductiva- modificada en el 2013. En la legislación de esos derechos el avance ha sido innegable, aunque falta, es innegable. Pero por otro lado, en la materialización de esos derechos hemos retrocedido; es increíble y duele muchísimo tener que decirlo”.

Lo que hoy sucede es una verdad a voces que no encuentra correlato en las cifras oficiales, pues desde el año 2016, el Ministerio del Poder Popular para la Salud no publica ningún tipo de información oficial sobre la cantidad de muertes maternas que ocurren en el país, ni otras informaciones más que deberían ser públicas.

“Es un horror que no tengamos cifras actualizadas públicas. La salud pública y la epidemiología, son una materia delicada que además de ser primordiales a nivel del país son indispensables para la realización de políticas públicas. Debes contar con estadísticas confiables y, además, deben ser públicas.”

Las últimas cifras oficiales difundidas daban cuenta de 756 muertes maternas durante el año 2016 (65,79% más que en 2015), lo que representaba una tasa de mortalidad materna de 112,6 por cada cien mil nacidos vivos; cuando la de Latinoamérica se ubicaba en 57,6 según el documento “Indicadores Básicos, Situación de Salud en las Américas, 2017” publicado por la OMS y la OPS (documento donde las cifras venezolanas son del 2013, año en el que se publicó por última vez el Anuario de Mortalidad y donde la mortalidad materna se reportó con 410 casos, lo que representaba 68,7 por cada cien mil nacidos vivos).

Para Nancy, estas cifras, además de alarmantes y lamentables, son absoluta responsabilidad del Sistema Público Nacional de Salud, es decir del Estado Venezolano.

“En este contexto político polarizado, pues, terminan pagando su rabia política, su frustración, su polaridad con el cuerpo de esa mujer pobre que va a los servicios de salud. Eso es algo terrible”.

El cuerpo de las mujeres pobres: territorios en continua explotación

La mortalidad materna es, junto con la infantil, uno de los indicadores más sensibles, deja en evidencia al sistema de salud. Creo que el factor fundamental es la sinergia que se produce entre el Estado y la academia médica patriarcal. Esto que hemos hablado otras veces y que es el uso del cuerpo de la mujer desde el paradigma médico en un sistema que no ejerce control.  El uso del cuerpo de las mujeres pobres siempre ha sucedido, pero antes, aunque cueste decirlo, en la cuarta, habían una cierta supervisión del Estado, unos ciertos protocolos para el ejercicio médico. Aquí de los 80´ a los 90´ se dio el fenómeno de la meseta, es decir que en esos años se mantenía la tasa entre 58 y 67 y eso porque a pesar que la práctica era muy parecida había supervisión. Claro, también había sobremedicalización del parto, es decir, igualito te ponían pitocín, igualmente te hacían la episiotomía, pero más allá de esas prácticas, había supervisión”.

El sistema de salud es el gran responsable de esto, porque en el sistema de salud es donde se forman las y los médicos y eso tiene un lado positivo, pero si ese sistema no regula, no supervisa, no pone normas, no hay rectoría, ni visión sistémica, etc. Pues el hecho es que las y los médicos se forman en los cuerpos y con los cuerpos de los y las más pobres. Y eso sucede también con nuestra academia médica bolivariana. Es una violación de derechos, que además no se ve, no se considera como tal. Es como que formas parte del paisaje, del instrumental de aprendizaje, porque el Estado lo permite. Vemos el tema de la interseccionalidad de la discriminación, primero porque eres pobre, luego porque eres mujer y encima, si eres adolescente es peor.

Además, en este contexto político polarizado, pues, terminan pagando su rabia política, su frustración, su polaridad con el cuerpo de esa mujer pobre que va a los servicios de salud. Eso es algo terrible.

La responsabilidad es de esa sinergia entre el paradigma médico obstétrico y las falencias del Estado. El fenómeno del ruleteo es el que mejor te lo explica. Fíjate en el caso de Maylin, esta muchacha, promotora además de parto humanizado, que murió hace unas semanas después de recorrer más de 3 centros. Primero, psicológicamente imagínate cómo es la incertidumbre de no saber dónde vas a parir, qué va a pasar contigo y tu bebé. No reciben a las mujeres en las maternidades, en vez de ocuparnos de ti, “vamos a cuidar de ti” parece que les dijeran  es “no vengas” y ahí está lo simbólico de las rejas. Y como no tenemos la cultura del parto en casa, porque el paradigma médico se apropió del cuerpo de la mujer, y sus procesos, en términos utilitarios; entonces o me sirves en la clínica para que me pagues, o me sirves en el hospital para practicar.

Es una sinergia porque ese paradigma médico patriarcal se nutre de las falencias del Estado. Que no haya insumos, que no haya control y vigilancia lo favorece. Que no se atienda a las mujeres que llegan en trabajo de parto, porque yo tengo el poder y yo decido que no te voy a recibir, porque no tengo guantes, no tengo tal cosa, la sala está infectada, entonces yo decido sobre tu cuerpo y pues tu aquí no pares. ¿Eso de quién es responsabilidad? Es del Estado, porque permite que se violente a las mujeres. Se piensa entonces que el asunto es ponerle plata, pero ese no es el fondo, porque cuando hubo plata pues tampoco bajó la tasa, porque simplemente no importan las mujeres. Es una sinergia perversa, asesina y patriarcal. La alta tasa de mortalidad materna es expresión de un Estado feminicida, esas muertes son responsabilidad del Estado”.

¿Fue el parto prioridad en el modelo de salud bolivariano?

La política de salud  de la era bolivariana caracterizada por la ampliación del esquema ambulatorio, cuantiosas inversiones en el nivel especializado y la inclusión de la ciudadanía en la gestión no tuvo incidencia en la mortalidad materna, el número de mujeres que mueren durante el embarazo, el parto o el puerperio siguió en aumento. Cuando le preguntamos a Nancy su percepción sobre el asunto nos dice que la razón Es que ese cambio de paradigma fue topográfico. Es decir, te atiendo en el barrio, pero el modelo detrás es el mismo. Además que en el caso de la mortalidad materna, hay una cosa curiosa: es un modelo de atención primaria en salud que no incluye la atención de partos”

Como sí, lo incluye el modelo cubano de donde tomamos ejemplo en la construcción de la Misión Barrio Adentro, y donde además las mujeres pueden abortar de forma gratuita y segura.

Tal vez se quiso cambiar el paradigma y ´vamos y te atendemos en el barrio´, pero el paradigma del uso de los cuerpos de los pobres y especialmente el uso de los cuerpos de las mujeres pobres es el mismo. Y las zanjas de eso se quisieron tapar a realazo, es decir, grandes inversiones, infraestructuras, campañas; pero cuando se acaban los reales aparecen esas zanjas con todo lo peor, como estamos viendo ahora. Y fíjate cuando tú ves los números de la cuarta, una se pregunta ¿Por qué en los 80´, en los 90´, a pesar de que hubo crisis de salud, no se morían tantas mujeres? Y te digo había crisis…Pero ¿Por qué no se morían más mujeres?  Bueno, porque de alguna forma había control y vigilancia. Para empezar funcionaban los comités de mortalidad materna. El sistema de alguna forma te vigilaba.

Y cómo llegamos a esto, no fue ex profeso. Se nombraron ministras y ministros a cada ratico, que además significa mover a todos los mandos medios; y muchos ministros y ministras no tenían formación técnica en salud pública, en gestión de la salud. ¿Cuántos ministros y ministras hemos tenido? No hubo sostén para las políticas públicas, sumado a la aguda corrupción dentro del sistema, hay que decirlo. En ese contexto pues la más vulnerable es la que sufre las consecuencias.

En una sala de parto del sistema así concebido no hay la más mínima posibilidad de la participación de la mujer como sujeta dueña de su proceso

Una práctica médica que da la espalda a las mujeres

La academia, con la polarización política, mantuvo por ejemplo los postgrados en los hospitales, pero los usa para atacar al sistema político y se ha vuelto renuente y laxa en el cumplimiento de los protocolos, mientras el Estado dejó de dotar, supervisar y controlar de manera eficiente. Esos protocolos, aunque no me gusten, si tú los cumples bien, pues se mueren menos las mujeres. Entonces de alguna manera el Estado dejó a los médicos por su cuenta, haciendo lo que les da la gana.

De allí los daños a la vida reproductiva y sexual de las mujeres. Es elevada la cantidad de mujeres jóvenes con histerectomías, con daños al periné por episiotomía mal realizada, alteraciones de la anatomía genital y otras consecuencias dolorosas para su vida sexual y que no le importan ni a la academia, ni al Estado.

El fenómeno se da en dos vertientes o falta de atención o atención con sobremedicalización. En ningún caso es humanizado. En una sala de parto del sistema así concebido no hay la más mínima posibilidad de la participación de la mujer como sujeta dueña de su proceso: uso de medicamentos como el pitocín sin control, episiotomías practicadas casi que en cadena, mujeres y familias sometidas a un estrés que no favorece el proceso del parto porque no las reciben y si las reciben pues las aíslan, cosa que como lo estudio Marbelia Camacaro es una forma de violencia que es parte del protocolo de atención. Vulnerable y aislada, sin ninguna posibilidad de comunicación con tu familia o tu pareja. La práctica de cesáreas innecesarias para aprender. Y también mujeres que no son atendidas, que se refieren a otro centro de salud sin saber si allí hay las condiciones para tratarlas, una práctica médica que es salvar mis espaldas como médico, pero donde tu vida no es valorada“.

De emergencia, de forma inmediata debería armarse una sala situacional que vele por los derechos reproductivos, que mire en tiempo real los recursos, los insumos, el personal, que opere de forma sistémica, que corrija la fallas de forma inmediata, que regule y supervise cada gestión en maternidades y hospitales. “.

La salida: un cambio de modelo de gestión de la salud

Un panorama nada alentador para las mujeres y para el país. Un problema que ha sido reconocido por el Ejecutivo Nacional, quien hace casi un año lanzó el Plan de Parto Humanizado –hoy decreto constituyente- que intenta empoderar a las mujeres de su maternidad y generar condiciones para una gestación y un parto más humano, pero que a la fecha tampoco ha publicado cifras sobre mujeres atendidas en centros hospitalarios y maternidades bajo este nuevo enfoque, y mucho menos de su incidencia en la tasa de mortalidad materna.

Para Nancy Bello,  es imprescindible romper esa sinergia entre un Estado que no supervisa y no controla y, un paradigma médico que nos ve como instrumentos de aprendizaje o como fuente de ganancia económica. Esa es la salida que ve para detener y reducir la mortalidad materna en Venezuela.

¿Cómo? Primero, continuidad en las políticas públicas. Supervisión de esas políticas públicas. Tener una mirada sistémica, valga la redundancia, del Sistema; mirar que cada acción en el Sistema se articule con el resto. Que opere como un verdadero sistema. Revisar y corregir los paradigmas que nos rigen.

Yo lo englobaría en cambiar el modo de gestión. Porque para cambiar el modelo de atención, hay que cambiar el modo de gestión. Si queremos implantar un modelo humanizado, donde a la mujer se le devuelva su cuerpo y sus procesos, donde las pobres tengan derechos en cualquier nivel del sistema; si queremos hacer eso, tenemos que cambiar es el modo de gestión en función al modelo de atención inclusivo y de derechos.

¿Cómo se cambia un modo de gestión? Supervisando las políticas, continuando las políticas y claro, revisando esas políticas. Porque para nada estoy diciendo que las políticas de la 4ta república sean buenas, pero por lo menos eran constantes, se sostenían en el tiempo. Había grandes fallas y muchas de esas todavía las tenemos. Pero hay que revisar e implantar y dar tiempo a que den resultados.

De emergencia, de forma inmediata debería armarse una sala situacional que vele por los derechos reproductivos, que mire en tiempo real los recursos, los insumos, el personal, que opere de forma sistémica, que corrija la fallas de forma inmediata, que regule y supervise cada gestión en maternidades y hospitales. Esta específicamente es nuestra propuesta.

No pueden seguir muriéndose las mujeres en un acto natural, fisiológico como es parir y que el Estado no esté haciendo nada.

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