Las posibilidades de diálogo hay que construirlas

Sep 26, 2019 | Entrevistas | 0 Comentarios

Equipo Entrompe de Falopio

 


En el marco del proyecto “Mujeres y Construcción de Cultura de Paz”  
presentamos la entrevista a DORIS ACEVEDO:

Profesora titular jubilada de la Universidad de Carabobo.
Profesora invitada Instituto de Altos Estudios «Arnoldo Gabaldon». Desde los noventa, se interesa por la relación entre el trabajo y la salud de las mujeres, así como del análisis de la perspectiva de género en salud y seguridad en el trabajo, desarrollando programas de formación y actividades de investigación en pre y postgrado, con organizaciones de mujeres y de trabajadores/as.


 

Venezuela ha venido viviendo enfrentamiento y conflicto entre posiciones políticas que han conformado dos polos irreconciliables o aparentemente irreconciliables. ¿Cómo ves la etapa actual de ese conflicto o polarización?

DA: En mi entender y viéndolo desde un sentido histórico, esta polarización es la expresión de la misma lucha de clases en una estructura social que se ha conformado a partir de los procesos de colonización que se vivieron en Venezuela desde hace más de tres siglos, manteniendo una estructura de clase bastante estable yo diría hasta el siglo pasado.

A finales del siglo pasado es cuando la lucha por el poder y el control de la sociedad venezolana, por parte de los diferentes sectores sociales se ha venido expresando con más crudeza. Además lo que estamos viviendo hoy también tiene una influencia de los sectores de poder externos. Pero a nivel interno se trata de que el control social que se había mantenido hasta el siglo pasado en manos de una élite, se ha resquebrajado con este proyecto político que se va fraguando desde finales del siglo. Proyecto en el que diría que El Caracazo fue un hito importante en tanto expresión de sectores sociales oprimidos y empobrecidos, deviniendo luego en una opción que asume el poder político desde el año 1999, a raíz también de todas las luchas que se dieron a final del siglo pasado. Esos nuevos actores propusieron un proyecto de reconstrucción del país y la sociedad, que planteó una nueva manera de distribución tanto del poder político, como económico y social, quebrando y amenazando la estructura de clase social predominante desde la colonia. Esto resultó casi inadmisible para los sectores que en ese momento tienen el control político, económico, social y cultural de la sociedad venezolana, comienzan a resistirse y arremeter contra los sectores que están expresándose en ese nuevo gobierno, el cual a través de maneras mucho más democráticas, con más oportunidades en el reparto de los beneficios económicos hacia sectores que habían estado históricamente oprimidos y empobrecidos. Esa lucha se sostiene hoy, es la lucha por reasumir el control político, cultural y social de la sociedad venezolana a toda costa. 

El problema fundamental es que los sectores que se expresan en uno de los polos, el de la oposición actual, tienen aliados internacionales con intereses económicos sobre los recursos naturales que tiene nuestro territorio. De ahí el apoyo político expresado por grupos económicos internacionales de EEUU y Europa, en cambiar las relaciones de poder en el gobierno venezolano.

Por eso actualmente ese conflicto lo veo en una etapa de definición muy importante, donde los intereses internacionales están ejerciendo una fuerte presión, llevando a la sociedad venezolana en su conjunto a una situación de acoso y agresiones permanentes, con una fuerte postura de querer reasumir el control del poder político expresado en el gobierno de Venezuela.

 



En especial, el conflicto político cómo ha afectado a las mujeres y las sexualidades disidentes

DA: toda situación conflictiva que afecta a la sociedad desde el punto de vista de trastocar todos los recursos que permiten desarrollar una vida cotidiana regular, afecta a toda la población pero afecta mucho más a los sectores de la población que han vivido en una situación de desventaja social. En una sociedad patriarcal hay una desventaja social en la vida de las mujeres y la sexo diversidad. Seguramente el conflicto afecta los derechos de las mujeres y las sexualidades disidentes, y por ende el desarrollo de su vida cotidiana. A las mujeres particularmente ha afectado en todo, desde la posibilidad de su incorporación al trabajo, la cotidianidad de la vida en el hogar es más dura bajo todas las presiones que se viven al interior de las familias para poder disponer de los recursos necesarios para alimentarse, ir a la escuela, cubrir las necesidades en salud. En la mujer han recaído esas responsabilidades por el modelo de sociedad patriarcal. En ella se ha concentrado la resolución de toda la vida familiar desde las posibilidades de adquirir los bienes necesarios para el consumo de la familia a través las remuneraciones laborales, hasta todo lo que tiene que ver con el mercadeo de los productos básicos. Ha afectado a todas las mujeres colocándolas en una situación en la que tienen que invertir mucho más tiempo para la realización de cualquier actividad que tenga que ver con el cuidado de la familia. No disponer de los recursos mínimos para la adquisición de los alimentos, de los insumos de salud, no hay tiempo de ocio prácticamente, ni de diversión, ni hay posibilidades para ello. En cuanto a los derechos no solamente económicos y sociales, sino también políticos, se ven duramente afectados.

Incluso, en estos momentos, en los temas de derechos sexuales y reproductivos, Venezuela tiene un reconocimiento que está muy por delante de los países de la región, y esto ya lo teníamos desde el año 2002. Chávez gana en el 98, viene un proceso constituyente, un momento muy valioso para el movimiento de mujeres con todo lo que se logra en la constitución. Teníamos un impulso de lo que fue Cairo y las conferencias internacionales, acá se logra posicionar positivamente unos temas que todavía no se daban en la región, por ejemplo, que la anticoncepción de emergencia sea de venta libre, eso todavía hay países de la región que no lo tienen, que la venta de métodos anticonceptivos sea sin receta médica. Es decir, realmente estábamos teniendo un avance muy bueno y muy favorable, en comparación al resto.

En medio del conflicto también veo oportunidades, llevándonos a una mayor necesidad de movilización y participación social, que también lo hemos visto expresarse. Abriendo un canal de oportunidades para fortalecer las organizaciones, creo que se ha visto que tenemos organizaciones de mujeres que se han fortalecido. Las mujeres están participando más en la vida política, en el ejercicio del poder popular, esto no necesariamente va a manifestarse en las posibilidades de participación en el gobierno, pero si en la expresión del poder popular. Las sexualidades disidentes también han tenido más oportunidad de ocupar espacios dentro de esa movilización social, para la organización y participación, solicitud de los derechos que le han sido negados. Parafraseando a Isabel Rauber que habla de los sujetos negados, se les abre un camino en la medida que el mismo poder popular se amplía con su participación. Creo que estos son espacios de participación de no retorno, ahí se puede plantear una oportunidad importante para exigir los derechos negados hasta ese momento.

Hay quienes consideran que la violencia puede incrementarse bien sea por una invasión o por abierta guerra civil, ¿qué impactos tendría esto en la vida de las mujeres y las sexualidades disidentes?

DA: en cuanto a la vida de las mujeres ya sabemos que en los conflictos armados, guerras civiles, las mujeres han sufrido mucho, llevan la peor parte, son tomadas como botín de guerra, son violadas, aniquiladas. Las mujeres como garante del sitio básico donde se desarrolla la vida de las personas como son las familias, tienen muy pocas posibilidades de desenvolverla en condiciones satisfactorias para todo el grupo familiar. Lo mismo ocurre con la sexo diversidad o con las sexualidades disidentes porque las posibilidades de desarrollo de la vida misma son mínimas, se ve afectada al máximo en una confrontación de este tipo donde es una guerra más abierta en la que está en peligro la coexistencia misma, la vida de las personas.

Es una situación mucho más radical en la que el impacto es mayor. La situación tanto para las mujeres como para las niñas y niños, sexualidades disidentes, personas que hasta ahora están en peores condiciones para el desarrollo cotidiano de la vida en la comunidad, se ven gravemente afectadas. Sabemos de estudios que se han hecho en otras sociedades en conflicto y/o guerra, que las mujeres son las primeras desplazadas junto a los niños y niñas. Son las que tienen que administrar la pobreza que se vive. Es una situación muy difícil sobre cuyas espaldas descansa el desarrollo de la vida de las personas en una situación de gran deterioro, que es lo que genera la guerra. Son situaciones muy difíciles, de mucho sufrimiento físico y psicológico. Por eso hoy para las organizaciones y sectores que trabajan para apoyar a las poblaciones que han vivido guerras, la atención va más dirigida a mujeres, niñas, niños, adultos mayores, personas en general que tienen una mayor vulnerabilidad social.

¿Ves incidencia de la geopolítica en el conflicto venezolano, cuál y cómo sería?

DA: eso es determinante, de hecho creo que hay una incidencia geopolítica en casi todos los conflictos que se viven en las sociedades de los países del mundo. Indudablemente el conflicto de intereses que se está viviendo hoy entre las grandes potencias mundiales va a afectar el conflicto venezolano. Hoy los intereses entre los grupos económicos de EEUU, Rusia, India, China, básicamente porque son los que están teniendo un repunte dentro de ese juego de intereses en el desarrollo de las economías emergentes mundiales, junto a todo el bloque europeo que desde el punto de vista político, tiene incidencia.

El conflicto venezolano tiene en parte razón de ser por lo que se está viviendo a nivel internacional. Aquí tenemos la condición de tener de los recursos más importantes siendo la primera reserva mundial de petróleo, pero además de eso tenemos otros recursos mineros, recursos desde el punto de vista de la actividad eco-ambiental como el agua, que son vitales, usados para la generación de energía eléctrica. A pesar que somos un país pequeño con poco más de treinta millones de habitantes, pequeño en población y también en territorio pero con una inmensidad de recursos fundamentales para el desarrollo actual de las economías mundiales. Aunado a la situación geográfica en la que nos encontramos, somos puerta de entrada a América Latina. Todas variables que nos hace un territorio y un espacio muy ambicionado.

Deberíamos convertirlo en oportunidades. Creo que en parte eso se esta haciendo cuando desde este gobierno y la llegada de Chávez al poder, nos dispusimos al intercambio y a la discusión de intereses con esas otra potencias que le están disputando el poderío a los EEUU y Canadá, por hablar de lo norte americano en el mundo. Esto es lo que nos abre las posibilidades de un intercambio donde podamos obtener las mejores oportunidades de los diferentes factores de poder mundial. Venezuela está en el ojo del huracán por decirlo de alguna manera, entonces en todo lo que son las estrategias de negociación para la salida a la situación que tenemos actualmente, esto tendría que tomarse en cuenta.

Hay posibilidades de diálogo entre los polos enfrentados, en todo caso, que elementos serían necesarios para concretar la posibilidad de diálogo.

DA: las posibilidades de diálogo hay que construirlas. Hay diferentes actores nacionales e internacionales interesados en contribuir, que han manifestado su disposición de colaborar para el diálogo entre las partes enfrentadas en cuanto al conflicto político en Venezuela.

Es necesario que se manifiesten voluntades de diálogo por las partes que están en conflicto. Desde el polo de los actores venezolanos que estamos apoyando al gobierno, se ha manifestado en diferentes oportunidades esa voluntad. Desde la parte de la oposición y sus aliados, creo que ahí hay diferencias en las que no se han puesto de acuerdo, no es claro el interés y la voluntad que pueda haber de diálogo. Sin embargo, veo ahí un ámbito en el que hay que trabajar y posibilitar, para evitar llegar a enfrentamientos aún mayores. La guerra se ha expresado de múltiples formas, pero evitar una intervención, una confrontación de tipo militar porque las consecuencias serían aún más nefastas de las que ya tenemos. Hemos tenido consecuencias importantes que tienen que ver no solamente con una limitación de los derechos de las personas, sino también que se ha cobrado vidas, ese saldo lo tenemos que hacer en algún momento, incluso para presentar la necesidad del diálogo.

Los temas deben ser todos aquellos que en orden de prioridad han contribuido a que esta situación se produzca. Uno de ellos es el tema de la legitimidad del gobierno, eso se debe discutir y llegar a acuerdos, quizá repetir las elecciones, su adelanto, todas las posibilidades deben verse ahí. Pero también tiene que ver con el tema económico, el levantamiento de sanciones, bloqueo financiero. Ha habido sanciones en el sector financiero, pero también en el sector de comercialización por una de las partes aliadas a la oposición, eso está impidiendo que lleguen a Venezuela insumos necesarios para no sólo la actividad económica, sino también para el cumplimiento de los derechos sociales a la gente, a la salud, a la alimentación y esto también está costando vidas humanas. Es decir, todos aquellos temas que son prioritarios dentro del tipo de agresiones que se nos ha hecho, colocándonos en una situación de limitaciones para el cumplimiento de los derechos básicos de la población.

Otro tema podría ser lo derechos económicos ¿cómo se han afectados los derechos económicos, las posibilidades de empleo, las remuneraciones? Las manipulaciones financieras, sobre esto también tendría que haber discusiones y acuerdos, para llegar a unas conclusiones que nos permitan vivir dignamente.

El tema de la libre movilidad de las personas, porque la migración también es un derecho humano, el libre tránsito y el poder escoger donde queremos vivir en caso de necesidad o de voluntad propia. Allí debe haber también un respeto, un tratamiento digno a las y los migrantes, un ponerse de acuerdo cuáles son los requisitos que se van a solicitar, las facilidades que se pueden dar entre los países vecinos de Venezuela.

Hay muchos temas y unos tocan múltiples aristas. Como la libre determinación de los pueblos, la no injerencia de países particulares o potencias en la vida política, económica, cultural del país. Evitar no solamente sanciones, sino agresiones a los servicios públicos − como las que ya hubo en el sector eléctrico − , esto también debería estar en la discusión. Es decir, cuál es el tipo de armas que se están usando para agredir a los pueblos, para atacar a las sociedades, a las naciones que podrían entrar en conflicto con los intereses de esas otras potencias.

Debería haber una organización por áreas o sectores donde puedan participar las comunidades. Este diálogo debería abrirse, no sólo verlo de una manera reducida entre los sectores que están enfrentados la oposición venezolana y los sectores del gobierno. Debe abrirse a la comunidad internacional representantes, observadores, pero también a las diferentes organizaciones sociales que expresan diversos intereses y necesidades de la sociedad venezolana, por ejemplo los sectores de trabajadores, las organizaciones de mujeres, las sexo diversas deberían tener allí una expresión. Sectores que han venido siendo afectados por la situación que se ha presentado, hay organizaciones populares en salud por ejemplo, que también pudieran participar, gremios profesionales, organizaciones religiosas, de los sectores económicos tanto de la mediana y la pequeña empresa. Debería abrirse un abanico de posibilidades de participación donde se vean expresados todos los sectores de la vida nacional y también observadores, veedores, representantes de organizaciones internacionales.

Un punto de referencia pueden ser los diálogos por la paz de Colombia celebrados en Cuba, irrespetados lamentablemente, pero que nos dejan ver el tiempo y proceso que toman estos tipos de diálogos y negociaciones.

El Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos de Granada sostiene «Existe la paz negativa (hay paz cuando no hay violencia), la paz positiva (hay paz cuando hay justicia) y la paz imperfecta” ¿Cómo aplicarías esta afirmación a Venezuela?

DA: la respuesta se deriva un poco de lo que hablaba en la pregunta anterior, mi postura se inclina por la paz con justicia. La paz no se consigue tan solo con el cese de las violencias, la paz se consigue cuando hay justicia social. Por eso decía que una de las columnas vertebrales de todo proceso de diálogo debe ser el respeto a los derechos humanos, los derechos económicos, sociales, civiles, culturales, políticos, a la comunicación, es decir lo que se enuncia en la pregunta como paz positiva.

 Debe verse toda la gama de intereses y necesidades para que la sociedad pueda marchar de una manera armónica, digna, humanizante. Cuando se dice “queremos vivir en paz” es decir queremos seguir teniendo posibilidades de desarrollar nuestra vida y la de las generaciones futuras. Eso es lo que creo todos queremos en Venezuela, no es solamente el cese de la violencia, vas más allá. Por supuesto que también deben ponerse condiciones para el cese de la violencia externa y de la violencia que se genera entre los grupos en conflicto a nivel interno.

 Es violento todo este sistema de sanciones, prohibiciones y embargos que un gobierno de un país siendo una potencia, pretende imponerle a otros estados para lograr hacerle mucho más daño a la sociedad venezolana. Esto es inconcebible en el desarrollo armónico de este planeta, de los países y de los pueblos que habitamos en este planeta. Debe haber un respeto a la vida, así como también al desarrollo de la sociedad en una forma digna y armoniosa. A grandes rasgos esto es lo que quisiera para Venezuela y para cualquier otro país.

 La paz imperfecta sería solo eso, una paz que solo llame al cese de la violencia. Pero claro, lo que pasa es que la violencia también tiene múltiples expresiones así como hay todo tipo de agresiones. Nosotros hemos recibido todo tipo de agresiones, lo único que nos falta es la confrontación militar y sin embargo, creo que ha habido sus formas de manifestarse también cuando han querido introducir en el país − y que lo han hecho − mercenarios para la acción bélica a pequeña escala, eso lo ha habido ya.

¿Cuál sería el rol de las organizaciones sociales en la construcción y sostenibilidad de una cultura de paz para Venezuela?

DA: el papel de las organizaciones sociales es fundamental, por eso planteaba que en esa construcción de diálogo participaran ampliamente todas las expresiones de organizaciones de los diferentes sectores de la sociedad venezolana. Es importante también definir cuál sería el marco referencial de lo que entendemos por una cultura de paz, para ver cómo sería el movimiento de esas organizaciones sociales dentro de esa construcción del proceso de diálogo. Una de las premisas sería ¿qué es lo que queremos en esa paz? Queremos una sociedad libre, democrática, pero no esa democracia representativa que habíamos manejado hasta el siglo XX, sino una democracia profunda, la profundización de la vida democrática, la ampliación de los derechos humanos, sociales, civiles, políticos. Queremos una sociedad descolonizada, es decir emancipada, ya no dependiente de intereses foráneos. Esto debemos llevarlo a todas las áreas que estén en discusión, tenerlo como parámetros fundamentales que deberían vertebrar todo el debate en ese proceso hacia una paz que pueda tener sostenibilidad.

Pienso que hay muchas organizaciones en Venezuela que pueden participar desde diferentes sectores, como por ejemplo el sector campesino, ecologistas; además los que transversalizan su lucha con la perspectiva de género como las mujeres y la sexo diversidad, los que tienen que ver con los ciclos de vida como los jóvenes, tercera edad, niños y niñas, personas con alguna discapacidad. Todos son sectores que ya están organizados en el país y que responden a una reivindicación de desventajas sociales, deberían estar expresados allí. Los sectores afrodescendientes, las comunidades indígenas, es decir, los sectores que habían estado postergados socialmente y que la sociedad había abandonado prácticamente, que ahora han insurgido y que se han visualizado y reivindicado.

Todas estas organizaciones deben estar allí pero con un influjo diferente, ya no se trata de una mera reivindicación, sino que estamos en una fase distinta de ese desarrollo social donde estamos mirando hacia un nuevo modelo de construcción de la sociedad. No se trata simplemente de decir el derecho a “yo estoy presente”, de vivir, de que me reconozcan en mi identidad, sino que debe reconstruirse sobre una manera de mirar la vida en sociedad, algunos lo llaman “buen vivir”. Lo que muchos analistas dicen es que la subjetividad de la gente debe moverse también hacia la pregunta del por qué se habían generado las desigualdades sociales y cómo es que vamos hacia una sociedad en donde nos reconozcamos todos, donde podamos preservar la vida nuestra y la del futuro de la humanidad.

Nosotros hemos construido nuestro plan de la patria que tiene algunos parámetros que ni siquiera hemos desarrollado mucho, pero deber perfilarse un modelo societal avanzado, mucho más allá, es lo que se ha planteado como el nuevo sujeto social. De allí que el rol de las organizaciones sociales sería fundamental. El diálogo no se trata solamente de una representación de la oposición y del gobierno, no!. Aquí tiene que irse construyendo un proceso que nos lleve a una paz duradera y sostenible.


La paz no es un ámbito específico del género femenino, ni las mujeres poseen una predisposición natural para la misma, sino que su construcción es una tarea que concierne a ambos sexos por igual. Sin embargo, es innegable el hecho de que las movilizaciones de mujeres han incluido muy a menudo la paz entre sus reivindicaciones, tal y como puso de manifiesto la alianza entre el sufragismo y el pacifismo primero, y las uniones recurrentes entre feminismo y pacifismo después. En conflictos que han ocurrido en AL y el Caribe, los colectivos de mujeres han jugado un papel importante para la paz ¿crees que en Venezuela sería posible replicar esas experiencias? ¿Quiénes serían las sujetas de esas experiencias? Qué condiciones deberían cumplirse?

DA: lo que he observado es que la aceptación de la participación de las mujeres como sector social y organizaciones ha sido, en una primera instancia, aceptado como víctimas de un conflicto. Pero hacia lo que debemos avanzar es hacia la participación de las organizaciones de mujeres y de las mujeres en las diferentes organizaciones sociales como sujetas históricas del momento que estamos viviendo, es decir, más allá de la víctima. Hay un impacto diferencial por las mismas relaciones de género que se viven en la sociedad, un impacto diferencial mayor, en ese sentido también hay que verlo como víctima pero la participación debería orientarse mucho más allá en un sentido de perspectiva histórica, como sujetas históricas de la transformación social que estamos viviendo, con una visión clara de la sociedad que queremos.

Ver no solamente las organizaciones de mujeres, sino las mujeres en las diversas organizaciones sociales, con los intereses estratégicos de las organizaciones de mujeres. Las sujetas deberían ser las mujeres en la sociedad y no sólo aquellas que reivindican estratégicamente el sujeto mujer desde una visión de despatriarcalización de la sociedad, sino también las que reivindican a la mujer como sujeta histórica global, digámoslo así.

Hablamos de una plataforma que debería construirse y nos interesa a quienes estamos participando en las organizaciones de mujeres y en otro tipo organizaciones. Deberíamos ir a la vanguardia, si se quiere, como por ejemplo desde la Red de La Araña feminista y otras organizaciones que están participando. Incluso creo que esas alianzas que se han dado en el caso particular de Venezuela pero también las que se han dado a nivel internacional, deberíamos juntarnos para ir construyendo esa visión de una sociedad con una democracia profunda, despatriarcalizada, descolonizada, es decir ir más allá. Porque allí conseguimos una reivindicación más plena de nuestro sujeto, de nuestra identidad y de nuestros derechos. Tener una visión de participación, pero no sólo como víctimas de una situación, sino como sujetas históricas de un proceso. Yo creo que a la larga eso es lo que se está planteando, tener una mirada de una sociedad distinta.

En realidad estas preguntas lo que han llevado es a pensar en este tema y aunque por ahora lo dejo hasta aquí, podríamos llevarlo más allá de las respuestas que he dado hasta ahora.


 

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