Amor Es Corresponsabilidad.

Esta campaña, lanzada el 12 de febrero, día del amor y la amistad, tuvo como finalidad problematizar cómo los roles de género determinan una distribución inequitativa de las tareas domésticas y de cuidado entre hombres y mujeres y cómo, estas tareas, además, son invisibilizadas por la cultura machistas como una forma de trabajo. La campaña #AmorEsCorresponsabilidad estuvo compuesta por seis piezas gráficas con datos y conceptualizaciones acompañadas de reflexiones y un test de corresponsabilidad para hombres.

¿Chocolates, flores o corresponsabilidad?

Hoy se celebra el Día del Amor y la Amistad. Por eso las redes sociales, la televisión y todos los medios de comunicación se llenaron de imágenes sobre el amor romántico, así como de diversos productos fabricados para “mostrarle” tu aprecio a la persona que amas: flores, chocolates, cena a la luz de las velas. Todo para que este día sea supuestamente especial, pero para que mañana todo vuelva a la normalidad.

El 14 de febrero, lleno de estereotipos de género, nos ha hecho reflexionar sobre cómo las parejas muestran su amor mutuamente: los hombres en días puntuales tienen cortesías hacia sus compañeras a través de gestos “galantes” y objetos materiales que las mujeres, encantadas, agradecen. Las mujeres, por su parte, dedican enormes cantidades de tiempo cotidianamente a cuidar a su pareja, a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos e hijas, si los hay. Pero esto poco a nada se agradece.

Las tareas domésticas y de cuidado tradicionalmente recaen sobre las mujeres, incluso si las mujeres tienen una jornada laboral igual o más intensa que la de sus compañeros. Esto responde a roles impuestos por la heteronormatividad.

Esta carga de las tareas domésticas y de cuidado terminan por hacer aún más grande la brecha de oportunidades entre hombres y mujeres. Así que, este 14 de febrero, preguntamos: ¿Quieren dar o recibir flores y chocolates o prefieren una vida en pareja llena de respeto y corresponsabilidad?

#AmorEsCorresponsabilidad

 

¿Las venezolanas prefieren quedarse en casa mientras sus parejas trabajan?

Que en nuestro país el 80% de las mujeres que están fuera del mercado laboral estén al cuidado de su familia mientras que solo el 6% de los hombres lo hagan, es un asunto que nada tiene que ver con la elección.

A las mujeres, desde que nacen se les adjudica el rol de “cuidadoras”, por eso mientras a los niños se les regala balones y carritos, a las niñas, réplicas de electrodomésticos y bebés.
Cuando van creciendo, tienen el mismo acceso a la educación que los hombres, sin embargo, son éstos los que mayoritariamente terminan haciendo parte del mercado laboral, o teniendo cargos de responsabilidad, mientras las mujeres se ven obligadas a quedarse en casa, a dedicar menos tiempo a su carrera u oficios o, en su defecto, a vivenciar una doble jornada de trabajo de cuidados y empleo remunerado.

Esta situación es consecuencia directa de un sistema desigual que asigna roles en base al género y no a los deseos y habilidades de los seres humanos, la corresponsabilidad familiar es fundamental para erradicar esta inequidad y que las mujeres puedan elegir libremente la manera en la que emplea sus tiempos.

#AmorEsCorresponsabilidad

Las latinoamericanas dedican tres veces más tiempo que los hombres al cuidado del hogar

Nuestra región es considerada una de las más desiguales del mundo para las mujeres. Que ellas dediquen tres veces más de tiempo a las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas que sus pares masculinos es consecuencia de un sistema patriarcal que impone roles muy específicos a cada género.

Esta imposición de tareas según el género, son alimentadas diariamente desde la publicidad, la educación, la religión y los entornos de relacionamiento, las preguntas de tipo ¿Quién cuida a tus hij@s/ padres/ mientras trabajas? o ¿Cuándo nazca el bebé vas a dejar de trabajar? Y los señalamientos de “irresponsable/ descuidad@, abandonó a sus hij@s por el trabajo” suelen estar reservados a las mujeres.

Esta naturalización de que las tareas domésticas y de cuidados son responsabilidad de las mujeres termina siendo determinante para que ellas se vean obligadas a limitar su desarrollo académico, laboral y espiritual y es una de las explicaciones concretas de por qué la mayoría de los cargos de dirección en el mundo laboral y político los ostentan hombres.

Sin distribución equitativa de las tareas domésticas y de cuidado, es imposible el desarrollo integral de las latinoamericanas.

#AmorEsCorresponsabilidad.

¿Que las mujeres trabajen de forma remunerada garantiza la corresponsabilidad en el hogar?

Son innegables los avances que se han logrado con respecto al acceso de las mujeres al mundo laboral; cada día son más los hogares occidentales donde las mujeres trabajan de forma remunerada, sin embargo, esta realidad no es garantía de una distribución equitativa hombre/mujer de las tareas domésticas y de cuidado.

Las mujeres que tienen empleos remunerados siguen dedicando más tiempo al cuidado del hogar que sus parejas, esto, no solo las empuja a una injusta situación de doble jornada que, puede generar graves cuadros de desgaste físico y emocional y que generalmente, vulnera su derecho al descanso y la recreación, sino que, puede limitar de manera considerable sus posibilidades de crecimiento académico y profesional.

La igualdad de género no depende exclusivamente de que las mujeres accedan a esferas que les habían sido negadas, también es necesario que los hombres realicen tareas que el patriarcado les hizo pensar que correspondía a las mujeres.

Las tareas de cuidado del hogar y de los hijos e hijas son un asunto que concierne a todos los miembros de la familia, el amor debe ser igualdad y trabajo en equipo.

#AmorEsCorresponsabilidad

¿Existe la corresponsabilidad en tu relación de pareja?

¡Averígualo con nuestro test!

En el mes del amor y la amistad nos planteamos la corresponsabilidad como una de las formas elementales en que se debería manifestar el amor en las parejas.

La distribución de las tareas domésticas y la responsabilidad de su cumplimiento es una forma de fortalecer la pareja, cuidarla, alimentarla. No se trata de “ayudar” a la mujer, sino de asumir el trabajo conjunto, de asumirlo de manera equitativa.

El siguiente “test de corresponsabilidad para hombres” busca abrir el intercambio fraterno en nuestras parejas, procurando mejorar lo que deba mejorarse.

Puedes responder el test a través del siguiente enlace https://forms.gle/CFLznaSySbifgrsv6 o acá mismo anotando y sumando tus puntos.

Les invitamos a que nos comenten sus resultados.

¡Hagámoslo junt@s!

#AmorEsCorresponsabilidad.

¿Trabajan las mujeres que se dedican al hogar?

¿Cuántas veces hemos escuchado “ella no trabaja, es ama de casa”?

Históricamente, las tareas domésticas no son consideradas “trabajo”. Se ha naturalizado que estas labores de cuidado son una forma natural en que las mujeres expresan amor.

Aunque fuera del contexto familiar, tareas como planchar, cocinar, lavar, cuidar de niños, adultos mayores y personas con enfermedades, son un servicio, con un valor económico dentro del mundo capitalista.

Entonces, si todas estas tareas son consideradas servicios y tienen un valor comercial, ¿por qué cuando una mujer lo hace dentro del contexto de la familia es considerado “amor” o una tarea natural en lugar de trabajo?

¿Un albañil, un chofer de autobuses, una arquitecta, trabajarían toda su vida sin esperar como paga algo más que agradecimiento?

Las tareas domésticas y de cuidado son tareas fundamentales para la reproducción de la vida y, por ende, del sostenimiento del sistema económico mundial. Dedicarse a ellas significa un costo de oportunidad para las mujeres, porque dejan de dedicarle tiempo a otras actividades.

Construir una sociedad igualitaria y corresponsable implica reconocer que las tareas domésticas y de cuidado son trabajo y que, por ello, quienes las realizan son trabajadoras y trabajadores, con derecho a seguridad social y demás beneficios laborales.

En el caso de las parejas, implica que si una mujer se queda en casa trabajando de forma no remunerada mientras su pareja percibe dinero por otro tipo de trabajo, ese dinero es un bien colectivo de la pareja, así como los beneficios concretos del trabajo doméstico no remunerado que todas y todos perciben y disfrutan, pero es poco valorado.

#AmorEsCorresponsabilidad.

“Mi esposo me ayuda mucho en la casa”

¿Cuántas veces hemos oído esta afirmación y como reacción escuchamos comentarios del tipo “¡qué maravilla! ó “que buena suerte la tuya”?

Esta clase de comentarios tienen su explicación en la cultura machista y la normalización que ésta hace de que los cuidados del hogar y la familia son “tareas de mujer”, por eso, cuando un varón realiza una o algunas de las múltiples labores domésticas y de cuidado se considera como un hombre “solidario, buen compañero, etc.” pero cuando lo hace una mujer no existe el más mínimo reconocimiento, simplemente es “lo normal”.

Decir que un hombre está “ayudando” cuando limpia la casa donde habita, cuando cocina la comida que come o cuando se encarga de sus hijos, es dar el mensaje de que esas no son “sus tareas”, cuando, al ser un adulto funcional y, al ser miembro de un hogar, lo son en la misma medida en que son tareas de su pareja y otras personas que integren ese hogar.

Para vivir en una sociedad igualitaria y justa, es necesario que se democraticen las tareas domésticas y de cuidado, que la sociedad entienda que las mismas son responsabilidad de mujeres y hombres por igual.

#AmorEsCorresponsabilidad.

 

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