Entrevista a Cristina Otálora.

Venezuela es un país de paz

Ene 19, 2020 | Entrevistas | 0 Comentarios

Cristina Otálora: Psicóloga egresada de la Universidad de Los Andes en Bogotá y Ph. D. en Psicología por la Universidad Estatal de Moscú, es coordinadora de investigación del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), también Coordinadora del Doctorado en Psicología de la Universidad Central de Venezuela y profesora Titular jubilada del Instituto de Psicología de esta misma universidad. Investiga en el área de familia y género.

Venezuela ha venido viviendo un enfrentamiento y conflicto entre posiciones políticas que han conformado dos polos aparentemente irreconciliables. ¿Cómo ves la etapa actual de ese conflicto o polarización?

 

La veo muy interesante, esa polarización cambió, hubo un acercamiento más bien. Lo digo desde las vivencias que he tenido a partir de hechos como el apagón ocurrido en marzo de 2019. Acá en mi edificio hay gente profundamente opositora, sin embargo, a partir de toda esta circunstancia tuvimos que juntarnos y resolver cosas, pasando el aspecto político a segundo plano. Nos juntamos para resolver aspectos comunes. Por eso este momento lo veo más interesante desde un punto de vista inmediato y personal.

Ahora, con respecto a lo macro, lo veo más complicado porque están involucrados otros países; los grandes poderes mundiales. Desde ese punto de vista la polarización traspasa las fronteras. Son de hecho, dos polos ya, Rusia y China, contra EEUU, todo occidente.

Por otro lado, veo en la oposición mucha confusión y me da hasta pesar con ellos, con ese conglomerado, con ese grupo. Porque se generó toda una expectativa alrededor de un personaje creado, inventado, que se ha ido desinflando, porque fue producto del mercadeo, fue algo fabricado, preparado con anterioridad y ha ido poco a poco “perdiendo puntos”, popularidad y la gente que lo apoyaba o que estaba esperanzada en un cambio basado en ese personaje no lo va a tener. Desde ese punto de vista, también nos vamos a enfrentar a una frustración colectiva, otra más.

 

En especial, ¿el conflicto político cómo ha afectado a las mujeres y las sexualidades disidentes?

 

A las mujeres nos ha afectado muchísimo este conflicto porque ha trascendido a nuestra intimidad, a nuestra nevera, a nuestra casa, a nuestro funcionamiento familiar. En otros lugares se viven conflictos, pero éstos se viven en el congreso, en el parlamento, en un sitio muy puntual. Pero el conflicto en Venezuela ha trascendido y se ha metido en las casas y a la mujer, lamentablemente o afortunadamente, ya no sé si verlo como positivo o negativo, que es el centro de la familia, que es la que rige el funcionamiento, más aquí en Venezuela, la afecta profundamente. En las sexualidades disidentes igualmente, creo que allí no habría diferencia, sino que igual.

 

En un hipótetico escenario de incremento de la violencia, ¿qué impactos tendría esto en la vida de las mujeres y las sexualidades disidentes?

La violencia nos afecta a las mujeres el doble o el triple; siempre en épocas de conflictos o guerras, la violencia recae directamente en nuestros cuerpos

pero además, en nuestros afectos. En el caso de que los hombres, las parejas, los hijos tengan que enfrentarse, sufrimos eso desde el punto de vista afectivo.

Desde el punto de vista de las sexualidades disidentes, también son blanco, son objetivo cuando hay conflictos. Son perseguidos o perseguidas. Es decir, afectaría muchísimo; cuando hay situaciones de guerra, de enfrentamientos, siempre se habla de la violencia sexual, las violaciones están en primer plano. El cuerpo es lo primero que atacan y más aún el cuerpo femenino.

Ojalá que no pase eso,

lo que vivimos por ejemplo durante el apagón de marzo de 2.019 fue una prueba de fuego. El apagón fue en hora pico, estuvimos en la oscuridad con mucha gente en la calle y aunque hubo algún reporte por ahí de un robo, alguna cosa, creo que no pasó de ahí, realmente somos un país de paz.

Eso da cierta confianza de que no va a pasar a mayores, al menos que metan paramilitares, mercenarios, gente de verdad extraña y foránea, a sueldo. Va a ser muy difícil realmente que haya una guerra civil, les va a tocar inventar mucho para que acá ocurra algo de esas características. Todo el año 2019 fue una prueba de ello.

¿Ves incidencia de la geopolítica en el conflicto venezolano, cuál y cómo sería?

La incidencia es directa. Estamos viviendo en paz; no se ha dado una incursión armada abierta, esto tiene que ver no solamente a la respuesta nuestra como sociedad frente a todo lo que ha sucedido como decía en la pregunta anterior, sino a que hay una presión internacional también. Hay una presión por parte de Rusia claramente con la presencia militar y las declaraciones, también de los chinos, yo jamás había oído una declaración tan fuerte por parte de los chinos como la que se vio cuando Estados Unidos intentó dar órdenes de que los rusos se fueran; tanto los chinos como los rusos fueron verticales. Eso jugó un papel importante, a tal punto que Abrahms terminó declarando que una invasión estaba descartada, que no estaba planteada por ahora, que era prematuro. Ese resultado es precisamente por la presión internacional.

La geopolítica está jugando un papel importante, a mí me da temor, yo quisiera que Venezuela fuera invisible para las potencias. Que nosotros pudiéramos funcionar y que no esté dentro de los planes de otros, pero llega un momento que eso es imposible, se entra en ese conflicto a gran escala porque nuestra ubicación geográfica y por la cantidad de riquezas que están aquí. Están todas las potencias, todos estos grupos, estos países interesados y Venezuela se convirtió en un centro de interés. Antes Estados Unidos creían que Venezuela y América Latina les pertenecia, y ahora se dan cuenta de que no, que han ido perdiendo terreno, que hay otros países, otras alianzas se están moviendo. Antes estaban tranquilos, “no, no importa ellos son nuestros”, pero ya se dieron cuenta de que no es así. Más aún con toda la conflitvidad social que hubo en el continente durante 2019 y que continúa en los primeros días de este 2020.

Hay posibilidades de diálogo entre los polos enfrentados, ¿qué elementos serían necesarios para concretar esa posibilidad y cuáles serían los temas que, a tu juicio, deben incluirse en la agenda para el diálogo?

 

Eso sería difícil, pasa porque se debilite la posición de una de las partes. Viéndolo de manera optimista creo que EEUU está en esa posición; vieron que ya la cosa no era tan sencilla y quizá bajen un poco la guardia. Ellos no se van a retirar, pero quizá bajen la guardia y busquen ese diálogo a través de la oposición y de los personeros nacionales, que son los que van a aparecer, los que van hablar, no ellos directamente.

 

Sería la única manera, porque antes ellos se creían que tenían todas las ventajas. Creo que la situación ha cambiado, que la correlación de fuerzas ha cambiado y que quizá para no perderlo todo, o buscar otra forma, ellos estarían dispuestos a cambiar la estrategia e irse por el camino del diálogo, de la diplomacia, claro, con todas las trampas y cosas que puedan haber allí, pero de otra manera en la que igual puedan sacar una tajada.

 

En todo caso, de darse el diálogo dentro de los temas en primer lugar debe haber un reconocimiento de las partes. Para la oposición no hubo elecciones, no existió nunca las elecciones de mayo de 2018. No existieron tampoco las de la Asamblea Nacional Constituyente y además dicen que es inconstitucional, que es mentira, que nadie votó, dicen que ellos son el 80%. Por esa negativa al reconocimiento es que se han equivocado tanto, porque como no reconocen y niegan no se sientan a analizar ¿qué fue lo que pasó en las elecciones?, ¿qué fue lo que pasó en la ANC?, ¿por qué la guarimba se acabó?, de domingo a lunes ya no había guarimba, ¿qué pasó?, de ese sector nadie se ha puesto a analizar, a hacer un estudio serio, cuáles son las características, nada. El Clap, no lo reconocen, para ellos es “una caja ahí con unos productos horribles, con una leche que se pone negra” y no analizan que es una estructura organizativa creada por mujeres, justamente.

 

El primer punto para que pueda haber diálogo es el reconocimiento, si ellos reconocen, a partir de allí se pueden generar el resto de los puntos para poder llegar a un verdadero diálogo. Luego, se debe tomar en cuenta los factores económicos. Todas las veces que ha habido diálogo, como en República Dominicana, estaban los políticos, mientras, existe con una inflación y especulación enorme, y muchos nos preguntamos: ¿dónde están los actores económicos?

 

Deben estar incluidas todas las otras partes, no solamente los políticos, también los actores económicos y la mal llamada sociedad civil, un término usado por la oposición como si la sociedad civil fuera ellos exclusivamente. En todo caso también debería estar representada, yo la llamaría organizaciones sociales, le daría ese nombre y deberían tener allí, en esos espacios de diálogo, su representación.

El diálogo no debe quedar sólo en las cúpulas políticas de poder, debe incluir estas otras voces porque son el contacto con la realidad.

Pero de todo lo más importante es el reconocimiento, que para mí ha sido como el error craso de la oposición y lo que nos ha llevado a todo esto. Esa falta de reconocimiento es lo que nos ha llevado a que se tomen estas opciones rápidas, violentas, inmediatistas que nos hacen daño a todos y que, a la hora de la verdad, ellos no logran los objetivos que quisieran y ansían; se hacen daño a ellos mismos y a todo el país.

 

El Instituto Universitario de la Paz y los Conflictos de Granada sostiene: «Existe la paz negativa (hay paz cuando no hay violencia), la paz positiva (hay paz cuando hay justicia) y la paz imperfecta.” ¿Cómo aplicarías esta afirmación a Venezuela?

Nosotros tenemos una paz con todos los defectos diría yo

Creo que hay paz y que podemos construir muchísimo. Lo que falta es exactamente construir un diálogo, una disposición del común de la gente de cambiar las cosas, pero dentro de una actitud  positiva y constructiva, pues hasta ahora ha estado orientada hacia lo destructivo.

Claro que esta paz es imperfecta porque no hay la justicia, todavía hay mucha injusticia, estamos presionados por lo económico, pero creo que hay posibilidades para trabajar y hacer una cantidad de cosas y por eso creo que hay paz.

 

¿Cuál sería el rol de las organizaciones sociales en la construcción y sostenibilidad de una cultura de paz para Venezuela?

 

Las organizaciones son fundamentales y eso está demostrado. Lo primero es la organización, una de las principales diferencias entre el conglomerado llamado oposición y el conglomerado llamado chavista, es el nivel de organización. Se han logrado cosas y me remito a lo ya dicho, estuvimos varios días sin luz, sin agua y no hubo muertos de hambre, ni nada parecido porque hay una organización. El CLAP, los mercados, la angustia menor fue la de la comida, a excepción de lo que se podía dañar en la nevera Lo caótico fue la falta de agua, pero la alimentación no, en otra situación hubiera sido así. ¿Por qué sucedió eso?, porque hubo organización, esto es fundamental y hay que incentivarlo dentro de sus diferentes formas.  Con respecto a lo organizativo hay una especie de “menú a la carta” que te permite elegir dónde quieres vincularte, ¿en la organización de mujeres?, ¿en el Clap?, ¿en la UBCH? Es decir, hay un número considerables de espacios para vincularse y trabajar por la comunidad, por la paz en este caso. Creo que éste es clave en la construcción de paz y por eso hay que incentivarlo.

Solo con el trabajo articulado de las organizaciones es posible conocer las necesidades desde las bases, no hay otra forma.

 

 

 

Cuando las personas se organizan en torno a un objetivo, muchas veces se pueden saltar y solventar las diferencias políticas, porque se va luchar por algo que afecta por igual, independientemente que yo piense que me gusta tal dirigente o no, se busca solucionar el problema común.

Por eso creo que las organizaciones son muy importantes, es el meollo.

¿La paz no es un ámbito específico del género femenino, las mujeres no poseen una predisposición natural para la misma, sino que su construcción es una tarea que concierne a ambos sexos por igual. Sin embargo, es innegable el hecho de que las movilizaciones de mujeres han incluido muy a menudo la paz entre sus reivindicaciones, tal y como puso de manifiesto la alianza entre el sufragismo y el pacifismo primero, y las uniones recurrentes entre feminismo y pacifismo después. En conflictos que han ocurrido en América Latina y el Caribe, los colectivos de mujeres han jugado un papel importante para la paz. ¿Crees que en Venezuela sería posible replicar esas experiencias? ¿Quiénes serían las sujetas de esas experiencias? ¿Qué condiciones deberían cumplirse?

No hablaría de repetir las experiencias, de hecho, creo que ya se está dando, ya es una realidad. La mujer en este momento en Venezuela está siendo protagonista. Desde el chavismo las organizaciones de base están lideradas por mujeres. Las estructuras de los CLAP, por ejemplo, están cimentadas sobre lo femenino y aunque ha habido denuncias en algunos casos, ha funcionado y eso, pienso que tiene que ver con el protagonismo de las mujeres en esa organización. Ese es un modelo a estudiarse y más bien debe servir de ejemplo para otros países. Por ejemplo, los condominios de edificios, también están liderado por mujeres, con otras características, pero su protagonismo es innegable. En los sectores populares el protagonismo de las mujeres es evidente y en las diferentes instancias. Así que el caso venezolano sería un ejemplo más de los que me nombraste.

Ahora, dentro de esta contingencia, una vez más se ha visto una organización para reportar si está pasando algo, qué necesidades hay y otra vez las que nos encontramos somos mujeres, otra vez las que estamos pendientes de todo eso somos mujeres. Existen grupos de mujeres desde la intelectualidad que agrupa otro sector de la sociedad, también con un objetivo de cambio y transformación social, liberación de las mujeres y construcción de la paz. Como sujetas específicas de quiénes deberían estar allí, tendrían que ser mujeres de los diferentes sectores también, conjugarse profesionales, mujeres del campo, indígenas, suena como una utopía. ¿no? Pero sí es necesario. Me cuesta darte una respuesta viéndolas a todas allí juntas, no sé cómo sería la metodología, quizá por partes primero, trabajando por objetivos y necesidades. Pero es un hecho, están allí las mujeres liderando todo este proceso.

Ha sido reconocido por muchos de los líderes varones que son las mujeres las que están ahí. Creo que en parte por eso también se le ha dado preferencia en ciertas cosas en cuanto a políticas sociales, dirigidas a que las reciban ellas específicamente, como “Hogares de la Patria” en donde se les reconoce como “Jefe del hogar”, también el Plan Parto Humanizado. Existe una amplia cantidad de políticas  sociales orientadas a las mujeres.

Es aquí en Venezuela donde he visto este protagonismo de las mujeres, lo ves a vuelo de pájaro, en las marchas, las organizaciones, ojalá que pueda servir como ejemplo para el mundo. Lo más bonito de todo esto es que es una construcción que no ha salido del dolor y la muerte como ha sido el caso de Colombia, que son las mujeres que han tenido que organizarse para encontrar a sus muertos, como también el caso de la Madres de Plaza de Mayo en Argentina. En esos casos ha sido a partir de situaciones de dolor. En Venezuela no, se ha hecho a partir de necesidades, pero no tan trágicas, no se ha construido a partir del dolor, sino más bien como desde la necesidad.

Todas estas organizaciones en Venezuela, en las cuales las mujeres son protagonistas abonan a la construcción de una cultura de paz. Porque nos convertimos en puentes, canales para llegar a diferentes instancias, personas, maneras de pensar, son organizaciones unas netamente políticas, pero hay otras que descansan en los servicios, en servirle a otros y ese servirles a otros pasa por servirle al opositor, al nini, al chavista, ahí no va a haber diferencia, eso es una retroalimentación y eso construye paz, eso construye paz y somos las mujeres las que estamos en esa tarea

Además, por nuestra manera de ser, por las tareas asignadas, los roles, como quieras que le llamemos, nos comunicamos mucho mejor que los hombres, les llegamos más, podemos comunicarnos con el hombre o con la mujer de esa casa que, a lo mejor, como te decía, son unos opositores horribles, pero como están recibiendo algo que están necesitando, ese canal se crea, y desde mi punto de vista eso construye paz.

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